Una historia de mujeres, tejidos y puntadas.
Una historia que comenzó mucho antes de que naciera A La Magdalena.
Dos Magdalenas y una misma pasión.

Mi historia empezó entre hilos, telas y dos mujeres que, sin saberlo, me enseñaron a mirar el mundo de una manera especial.
Mi abuela y mi madre se llamaban Magdalena. Mi abuela paterna fue, entre muchos otros oficios y habilidades, costurera, y mi madre decoradora de interiores y paisajista.

Las dos tenían una sensibilidad especial para crear y esa facilidad extraordinaria de quienes saben convertir con las manos una idea en realidad.
Con ellas aprendí a bordar, hacer punto de cruz y medio punto. Pero, sobre todo, aprendí a disfrutar del proceso de crear.

De sus dos nombres nació el mío: A La Magdalena.
Hay pasiones que no se aprenden.
Se heredan.
Una vida entre tejidos.

A los 18 años comencé mi camino en la moda textil. Importaba prendas terminadas de Argentina, Brasil y Estados Unidos para venderlas en mi país natal; Paraguay.
El proyecto creció y ello me permitió dar vida a Pepita, la marca que durante once años sería uno de los capítulos más importantes de mi trayectoria (y de mi felicidad!).

Con Pepita me sumergí de lleno en el universo de los tejidos, el diseño y la fabricación. Ya no se trataba solamente de seleccionar prendas terminadas, sino de trabajar directamente con los materiales y desarrollar productos desde su origen.
Bajo mi dirección, la marca llegó a tener una tienda física, además de puestos y stands en distintos centros comerciales de Paraguay, y se expandió mediante exportaciones a Uruguay, Chile y Bolivia.

Este proyecto también me brindó la oportunidad de viajar, descubrir culturas fascinantes y acercarme a sus tradiciones artesanales. Así nacieron colecciones inspiradas en la riqueza textil de distintos rincones del mundo: los bordados otomíes de México, las lanas de Perú, los huipiles de Guatemala, los bordados de Tailandia y muchas otras maravillas artesanales que me enseñaron a apreciar la diversidad, la historia y la belleza que se esconden detrás de cada tejido.


Aquella experiencia me enseñó a conocer los tejidos desde otra perspectiva: como el punto de partida de infinitas posibilidades creativas.
Volver al origen.
Después de tantos años creando productos a partir de los tejidos, hoy me ilusiona volver al origen de todo: los materiales, los estampados y las infinitas posibilidades que nacen de ellos.

Hace un año, ya instalada en Madrid, decidí emprender de nuevo y dar vida a un proyecto diferente, más conectado con mi pasión por los materiales, sus orígenes y trasfondos culturales.
Así nació A La Magdalena, un proyecto independiente donde selecciono tejidos, cintas, pasamanerías y otros tesoros textiles de distintas partes del mundo, pensados para quienes disfrutan creando con sus propias manos.
Esta vez, mi propósito es acercarte la materia prima para que seas tú quien dé forma a tus propias ideas.
Quiero que encuentres aquí materiales especiales para crear algo propio.

Una tela no es solamente una tela. Es todo lo que puede llegar a ser.
Una historia que continúa.
Quisiera seguir descubriendo técnicas, materiales y tradiciones de distintas partes del mundo, incorporando al proyecto toda esa diversidad que tanto me inspira.
Al final... detrás de cada elección están mis raíces, mi sangre y mi historia. A La Magdalena es también una forma de volver a mis propios orígenes y de honrar ese legado familiar que me ha traído hasta aquí.
Gracias por formar parte de este nuevo capítulo,
